Diferencias entre Meditación Tradicional y Entrenamiento Mental "Campo De Fuerza".

CAPÍTULO 6 de mi libro Entrenamiento Mental "Campo De Fuerza" Mi experiencia con la Meditación Tradicional Conocí lo que a mí me gusta denominar como “meditación tradicional” a través de libros especializados, cursos online, documentales, vídeos de YouTube y algunas clases de meditación con maestros y amigos que llevan años profundizando en el aprendizaje y práctica de diferentes tipos de meditación.



He de decir, antes de seguir con este capítulo, que el hecho de haber conocido la meditación a través de sistemas “tradicionales”, como no podía ser de otra forma por su legendaria sabiduría, siempre ha tenido un impacto positivo en mi vida.



No obstante, algo me llevaba siempre a practicar por un tiempo y al final volvía a dejar apartado el momento de meditar. No lo dejaba porque me diera pereza o porque no me gustara, además siempre he tenido facilidad para conectar con mi silencio interior y obtener claridad mental a través de la meditación tradicional.



Dejaba de meditar porque el efecto con dichos métodos tradicionales me llevaba a un punto, a una sensación emocional, en la que me sentía, digamos, “excesivamente relajado”.



¡Sí, excesivamente relajado!



Tras meditar diariamente durante algunos meses, llegaba a obtener digamos “tanta paz interior”, que al final acababa perdiendo la motivación por otros objetivos que son importantes para mi en la vida.



Era como si mi sistema nervioso y mi motivación se relajaran a niveles por debajo de lo que yo considero “normal” para sentirme activo.



Tal vez esto solo fuera una mala interpretación personal de lo que la “meditación tradicional” me hacía experimentar, pero el resultado tras horas de entrenamientos terminaba siendo algo así como un efecto con el que “se apagaba mi llama interior”. Ese fuego, esa energía que siento tan necesaria en mi, para poder abordar ciertos retos y momentos de la vida.



Sentía algo así como mucha calma y poca motivación para conseguir pequeños y grandes sueños, pequeños y grandes objetivos, que sin duda quería y quiero alcanzar, más allá del propio ego, o mejor dicho, dentro de mi ego positivo.



Cuando uno pierde la motivación por los objetivos personales, deportivos, profesionales, etc, puede caer en la trampa de lo que yo denomino como, “el meditador dormido”.



Es decir, se puede convertir en una persona muy relajada, con paz mental y espiritual, pero puede estar realmente dormido ante la vida, dejando a un lado objetivos personales como pueden ser, hacer deporte, cuidar la alimentación, incluso objetivos profesionales que requieren de un gran control emocional y motivacional para ser alcanzados.



Por eso, tras la experiencia con los entrenamientos tradicionales, y gracias a mi carrera como entrenador de natación, decidí crear mi propio método y entrenar mi mente con las técnicas de meditación “Campo De Fuerza”.



Gracias a ello, hoy puedo decir que he encontrado el punto “exacto”, no solo para crear paz interior y sosiego, sino para despertar en mí y en mis alumnos esos Pequeños Dragones que nos llevan a querer ser mejores, a tener objetivos continuados y motivación extra en esta vida.



Por otro lado, la experiencia de meditar con el método Campo De Fuerza, está siendo diferente para mí, pues en los “métodos tradicionales” se da mucha focalización a la paz mental y a la “pausa de los pensamientos”, por el “contrario” y sin ánimo de contrariar, con mi método CDF, lo que practico y enseño, no es solo a dar pausa a los pensamientos tóxicos exclusivamente, sino a cómo generar pensamientos empoderantes y positivos que te lleven a explorar y a manifestar la mejor versión de ti mismo en cualquier situación.



Así, con este enfoque y gracias al aprendizaje como entrenador, entrevistador y coach de nadadores, triatletas, nadadores de aguas abiertas y personas de diferentes edades, razones sociales y necesidades específicas, he diseñado este método.



Por qué de cada una de estas personas con las que he tenido oportunidad de trabajar, estudiar, entrevistar, enseñar y entrenar, he aprendido cosas increíbles que me han ayudado mucho en mi vida personal y profesional, dejando en mí un rastro indeleble, con el que he podido confirmar que sus Dragones están vivos, enfocados en sus propios objetivos, y que esos Dragones se pueden activar en cualquier persona que tenga verdadero interés en ello.



A través del entrenamiento diario y la filosofía del SÍ se puede. Ojo, no como el clásico discurso motivacional de moda, sino como un empuje para la vida, un ánimo real al que hay que echarle ganas y un par de narices diarias para mantener vivo.


Vivir motivados y apasionados, intentando lograr cada una de nuestras metas, independientemente de si las conseguimos o no.


Preparándonos para fallar y para acertar, pero sobre todo, para no estancarnos y pudrirnos mientras los días pasan como si no tuvieran importancia.

Esta es la filosofía de la meditación de Campo De Fuerza, porque tras mi propia experiencia entrenando mi mente y tras diferentes estudios que he realizado a nivel personal y profesional, he podido ver cómo la meditación puede llevarse a dos vías:



1. Vía tradicional: Paz, relajación vital, respeto por la vida, autodescubrimiento personal y espiritual.



2. Meditación CDF: Claridad mental, relajación vital, respeto por la vida, motivación para alcanzar objetivos, modificación del comportamiento consciente y subconsciente, autodescubrimiento constante en lo personal, profesional y espiritual.



Como ves, en la meditación CDF amamos el pensamiento y la mente y la educamos para obtener un beneficio mayor de la misma. Porque dentro de esta filosofía, tenemos muy en cuenta que el pensamiento no va a parar, ni a desaparecer de nuestra mente por mucho que meditemos.



Eso tal vez solo ocurrirá, si te pierdes en el Tíbet y pasas 12 años viviendo como un asceta, tal y como hizo el gran Buda.



Pero si no es tu misión de vida, ni tu deseo el dejar atrás a tu familia, y tener que mudarte al Tíbet perderte en la selva para encontrar el equilibrio que necesitas para ser tú mismo y vivir con mayor plenitud, entonces no creo que tengas que tener como fin con la meditación la iluminación a ese nivel superior, sino la capacidad de iluminarte a ti mismo, de iluminar tu camino a través de tu propio autodescubrimiento y la sabiduría interior que existe dentro de ti y que puedes activar a través de tu mente y tus emociones.



Entonces, ¿ha quedado claro que tu pensamiento siempre va a acompañarte y que nunca va a parar?



¿Ha quedado claro que este viaje no es un viaje fácil y que vamos a tener que echarle un par de narices para poder mejorar y conseguir objetivos?



¿Estamos listos para arriesgar, fracasar, conseguir algunos éxitos e intentar avanzar en los buenos y en los malos tiempos?



¡Bien, me alegro!



Pues a través del entrenamiento CDF conseguirás encontrar puntos de relajación en tu mente, espacios de muy baja actividad mental, o de pausas intermitentes de pensamiento, pero el pensamiento humano siempre va a seguir su tendencia natural, que no es otra que la de pensar.



Otro de los aspectos que a mí me gusta trabajar en la Meditación CDF y que es una pieza clave para progresar, es la IM, (La Integración de la Meditación).



Es decir, el momento cotidiano en el que estás expuesto a todas las cosas de la vida diaria. Esa fase en la que no estás meditando en ese lugar cálido de casa, mientras algunos problemas, pensamientos o emociones negativas aparecen.


Ese instante para el que tanto te estás preparando y del que esperas tras horas de prácticas con el entrenamiento mental, obtener la misma claridad y motivación que en el transcurso de la propia meditación.



¿Por qué es tan importante esto de entrenar con la técnica IM (Integración de la Meditación)?



Ten en cuenta que la tendencia natural del pensamiento humano es pensar, pensar sobre cosas que hemos visto, escuchado, leído, experimentado, deseado, etc. Y que en una mente no entrenada, normalmente el 80 o el 90% de los pensamientos son pensamientos negativos.



Es decir, tenemos la tendencia natural al pensamiento y a las emociones negativas, restando aquellas personas que por naturaleza ya tienen dentro de sus características genéticas una canalización más directa y eficaz hacia pensamientos, emociones positivas y proactivas.



Incluyendo también a esas personas que por suerte han sido educadas con este tipo de filosofía de vida a través de sus propias familias o amigos.



Por ello, no podemos dejar a un lado la importancia de entrenar diariamente el desapego y control de las emociones nocivas a través de los entrenamientos CDF. Pero es igual de importante tener claro y no olvidar el objetivo final:



Aprender a utilizar nuestra mente como un órgano capaz de activar en nosotros “Pequeños Dragones”, pensamientos y emociones que nos ayuden a vivir mejor y a resolver por nosotros mismos y de forma más eficiente cualquier situación o reto de la vida. Fuerza mental, emocional y física, con la que nos defenderemos de forma natural de los momentos duros por los que pasaremos.


Estímulos diarios que nos llevarán a prolongar más los momentos de felicidad y plenitud.



Todo esto lo entrenaremos a través de las meditaciones CDF, pero tal y como te explico en este capítulo, tenemos también que aprender a integrar dicho aprendizaje en nuestra vida cotidiana a través de la técnica IM, (Integración de la Meditación), o nada de lo que aprendamos en este libro, nos ayudará finalmente a obtener una mejor experiencia de la vida.



Ejercicio a realizar sobre el capítulo 6: Mi experiencia con la meditación tradicional.



Ejercicio 1: Según se explica en este capítulo, ¿Cuál es la diferencia principal entre la meditación tradicional y el Método CDF?



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